viernes, febrero 03, 2012

El frío y la política romántica

Cuando uno no sabe de qué hablar o no quiere hablar de algo en concreto habla del tiempo. Nos pasa en los ascensores y nos pasa cuando evitamos tener que pronunciarnos sobre algo. Hoy yo constato el frío que hace. Se dejaron una puerta abierta en Siberia y la corriente ha llegado hasta aquí. Es febrero y lo normal es esto, que haga frío. Pero nos lo venden en la prensa como si lloviesen ranas…

Y este fenómeno es de primero de meteorología. Verán, el lunes, cuando Vladimir entraba en casa tras un día recogiendo leña en la estepa siberiana, Natasha le saludó con la noticia de que Cascos había anunciado elecciones en Asturias. El gran ruso no daba crédito, le preguntaba a su mujer que cómo había sido eso, que cómo, después de casi un año tras las anteriores elecciones, y tras haberse postulado el experimentado expepero a la presidencia, sabiendo perfectamente lo inestable que es un gobierno en minoría, sobre todo con una oposición no solo de adversarios ideológicos sino también de adversarios personales, había tomado ahora tan drástica solución, si él dijo en su investidura que gobernaría desde la “responsabilidad y la gratitud”.

Natasha, menos romántica y más descreída que Vladimir, le miró de soslayo y le respondió con un seco: “¡Qué sé yo, fiu!”.

Vladimir, al quicio de la puerta de la cabaña, sin quitarse las pieles de oso, siguió con su soliloquio: “¿Cómo puede ser? ¿Qué esperaba? Sabía que tendría que pactar, que dialogar, y mucho… ¿Creía que se lo iban a poner fácil…? Si tenía tan claro que iba a ser o a su manera o a ninguna, mejor hubiese renunciado a la presidencia y se la hubiese dejado a Fernández…, aunque más me parece a mí que el del PSOE quitose de en medio por miedo, aún siendo la fuerza más votada…”

Natasha asentía desganada.

“¿Y a hora qué?”, continuó el rudo siberiano: “¿Ahora a pagar otras elecciones y a haber perdido un año de trabajo? Esa bella comunidad no se merece ser el hazmerreír de ese bello país, España. Esa región rica en carbón, industrial y a medio reconvertir no merece convertirse en la última mierda que cagó Pilatos. ¡Qué irresponsabilidad, Natasha!”.

La mujer le miró penetrante y, tras unos tensos segundos de silencio, estalló: “¡¿Qui’es entrar de una vez, coime?! ¡¿No ves la corriente que estás haciendo con esa puerta abierta?!

Y así se originó esta masa de aire siberiano que azota la península estos días. Pregúntenle a Mario Picazo.

Porque no quiero hablar del tema que me come la moral, les hablo a ustedes del tiempo con una explicación de fábula romántica propia de las civilizaciones poco científicas y atrasadas.

Total, algunos nos cuentan la política asturiana en clave de héroes libertadores que luchan contra el imperio de los grandes partidos, como si nosotros fuésemos indios amazónicos y no conociésemos de qué va la política…

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