viernes, marzo 16, 2012

Rodiles no se draga

Hace unos años un numeroso grupo de surfistas nos reunimos un día de invierno para hacer una protesta en el pinar de Rodiles. De aquella, estaba en boca de muchos el proyecto de draga de la barra de arena que se forma en la desembocadura de la ría de Villaviciosa y que origina la mundialmente conocida ola de Rodiles. Por su preservación protestábamos algunos surfistas.

Otros, del otro lado, deseaban la extracción de arena para construir más amarres en el puerto de El Puntal. Se quería pasar de los 140 barcos a los 500, porque, entre otras cosas, se rumoreaba que, aparejado al aumento de pantalanes, estaba el proyecto de construcción de más de 300 chalets en esa zona. Para llevar a cabo dicha intervención -propia de la costa levantina-, la arena de la bocana era un problema ya que impedía que la salida y la entrada en el puerto maliayo fuese fácil para navegantes inexpertos. Facilitar la navegabilidad era un valor añadido a la compra de aquel proyecto de segundas residencias para pudientes.

Actualmente, y de aquella (2007-2008), salir de la ría con una embarcación los días que el mar está bravo y hay marea baja es una labor de marinos experimentados, no vale un nuevo rico con el PER recién estrenado y su lancha de veraneo. Esos solo pueden salir cuando el mar está tranquilo y hay marea alta. Selección natural del Cantábrico que no es el Mediterráneo. La barra de arena hace de semáforo natural para evitar desgracias.

Les cuento este rollo porque hace unos días alguna prensa regional recogía las declaraciones del Presidente del Club Náutico El Puntal en donde volvía a reclamar la retirada de la arena del estuario justo para facilitar la navegabilidad y así poder acometer la ampliación del puerto, tal y como se reclamaba entonces.

Dicho dragado nos costaría un buen dinero a los contribuyentes (a todos: a los que tienen barco, a los que no y a los que jamás lo tendrán), además, afectaría al ecosistema de la ría, ¡que está protegido, por cierto!, y afectaría a la conocida ola. Al menos a corto plazo, porque el mar suele devolver las cosas a su sitio. Según vengan las lluvias, los temporales de invierno, las corrientes… la arena que se ha ido, puede volver, y quizá en unos años hubiese que hacer otra. Todo por 40 ó 50 amarres más que no van a traer un suma significativa de dinero a la Villa.

Yo, lo reconozco, soy parte interesada. A veces, pocas –porque el sociosistema surfístico de esa ola es complicado-, surfeo en Rodiles, así que no soy nada objetivo; pero tengo amigos que navegan y me dicen que ahora la gente vende los barcos, que casi nadie compra…

Si 2008 no era momento para dragados; ahora, mucho menos. Ni para construcciones, ni contratas…

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