jueves, agosto 05, 2010

Rendirse es muy triste

Vive preso en las series de televisión. Un Alonso Quijano del S. XXI. Enganchado a lo que le ofrecen las cadenas, sobre todo las extranjeras. HBO le tiene abducido. Se confiesa fan. Hagan lo que hagan le parece bueno: Roma, Mad Men, The Wire, Entourage… Con Internet para ver a la hora que se le antoje está perdido. Horas y horas, vidas y vidas… de otros. Tiempo que él deja de vivir. Se nutre de conocimientos históricos -o seudo históricos-, conoce nuevas profesiones, la forma de vivir de los ricos y de los pobres, experimenta sensaciones y emociones… Pero de otros. Obsesivo como es, y cansado de confundirse viviendo, comenzó a vivir a través de los imaginados por los equipos de guionistas. Individuos ficticios, peripecias ficticias…, pero verosímiles y con sentido. No como la vida. Él es la versión moderna de un ama de casa de los 70 leyendo Novelas de Corín Tellado. No fue una decisión voluntaria, fue un irse dejando. Y poco a poco ha ido sublimando unas vidas que no existen. Así está él ahora: exiliado de la vida por voluntad propia, con el juicio perdido. A duras penas puede mantener un trabajo estable o un relación. ¿Qué haría tal personaje? ¿Cómo será el siguiente giro de guión? A veces ha llegado a pensar que Dios es un guionista que no ama al personaje que él interpreta y por eso él ha decidido ser espectador. Y así engorda su cabeza…, engorda hasta no ver el límite de la pantalla. Come y no quema. Recibe y no da. Y cuando da, vomita. Un Ignatius Reilly sin puesto de perritos. Un necio. Se deprime cuando cancelan una serie. Se deprime al saber que no volverá a saber de esos amigos y enemigos que ha visto vivir durante días. Pero no se permite pararse. Pasa a otra nueva. Un yonki de las series.

Ayer le llamaron unos amigos para ir a ver a Technotronic. Sus amigos de siempre. Hace tiempo que no los frecuenta, su adicción no le deja. “¿Cómo no vas a venir? Recuerda los primeros noventa en el Oasis o en el Tik. ¿No habremos bailado nosotros eso ni nada?”, le intentaron convencer. Se acordaba, pero al recordarlo recordó también Sensación de vivir. Se acordó de Bandon y Brenda. Sabía que habían hecho una nueva Sensación de vivir hacía poco, quería saber qué había sido de ellos. No fue con sus amigos al concierto. Se enganchó a ver qué era de aquellos chicos de Beverly Hills en la nueva serie. Y en unas horas supo algo de Kelly y de Dylan…, y se alegró de tener noticias suyas. Sus amigos, mientras, estaban en la Plaza Mayor bailando a ritmo del “This beat is Technotronic” y cantando “Les pites ya no ponen…” y pensado que era gilipollas por no haber ido. Pero él ya ha desertado de su vida.

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